Guía · Carta

¿Cómo diseñar la carta de tu restaurante para que se lea fácil y venda más?

Una buena carta ayuda al cliente a decidir rápido y con ganas. Aquí tienes lo que dicen los estudios sobre el orden, el número de platos, las descripciones, los precios y las fotos. También lo que pide la ley y cómo llevar tu carta al QR y a tu web.

Por Vicent, fundador de Isbite · Actualizada el 29 de septiembre de 2026 · 11 min de lectura

En resumen

Una carta que vende es, antes que nada, una carta fácil de leer. Esto dicen los estudios y la ley:

  • Se lee en orden, como un libro. Así la leía la gente en un estudio de EE. UU. Ordena las secciones como se come y pon primero, en cada una, lo que más te interesa vender.
  • Pocos platos por sección. En un estudio con investigadores de la Universidad de Bournemouth (Reino Unido), la gente prefería unos 6 en comida rápida y entre 7 y 10 en alta cocina.
  • Nombres que abran el apetito. En un comedor de la Universidad de Stanford (EE. UU.), una verdura con un nombre apetecible la eligió un 25 % más de gente que con un nombre sencillo.
  • El precio final, con el IVA incluido, y la misma carta en papel, en el QR y en tu web.

¿En qué orden pongo las secciones y los platos?

Durante años se ha repetido que hay un «punto dulce» donde la vista se para más: justo encima de la mitad de la página derecha. Ahí se ponían los platos que más interesaba vender.

La investigadora Sybil Yang lo puso a prueba en EE. UU. con un aparato que sigue la mirada. Sus participantes leían una carta de dos páginas y elegían una comida completa, como en un restaurante. Esto encontró, en un estudio publicado en 2012:

  • La gente leía la carta en orden, como un libro: de izquierda a derecha y de arriba abajo.
  • Leía despacio, buscando información.
  • No apareció ningún «punto dulce» donde la vista se parara más.
  • Parecían elegir primero el plato principal y montar la comida a su alrededor.

Así que ordena la carta como se come: entrantes, principales, postres y bebidas. Si la leen en orden, lo primero de cada sección es lo primero que ven. Pon ahí los platos que más te interesa vender. Y que los principales se encuentren a la primera, porque parece que son lo primero que se elige.

Como la leen despacio, que se lea bien: letra sencilla, de buen tamaño y oscura sobre fondo claro. Deja los adornos para el nombre del restaurante.

¿Cuántos platos pongo en cada sección?

Un equipo con investigadores de la Universidad de Bournemouth, en el Reino Unido, preparó varias cartas. Eran iguales en todo menos en el número de platos de cada sección. Luego pidió a 443 personas, en dos jornadas de puertas abiertas de una universidad, que puntuaran cada carta. Tenían que decir si les parecía que había poca elección, la justa o demasiada.

Tipo de cartaPlatos por sección que veían ideales
Comida rápidaunos 6
Alta cocinaentre 7 y 10

Es lo que la gente dijo que prefería, no lo que pidió. Pero apunta en una dirección: ni tan pocos platos que no haya dónde elegir, ni tantos que cueste decidir.

Una carta corta tiene más ventajas. Necesitas menos género distinto, tienes menos cosas que se puedan estropear y la cocina lo tiene más fácil. Si una sección pasa de 10 platos, busca los que ni se venden ni te dejan dinero. La ingeniería de menús te dice cuáles son.

¿Cómo escribo las descripciones?

El nombre de un plato puede cambiar cuánto se pide. Un estudio de la Universidad de Stanford (EE. UU.) lo midió en un comedor grande de su campus, a la hora de comer, durante 46 días del otoño de 2016. Pasaron por allí casi 28.000 comensales.

Solo cambiaban el nombre de la verdura: la receta y la forma de servirla eran siempre las mismas. Y contaban cuánta gente la elegía y cuánto se comía. Este es uno de sus ejemplos. Los porcentajes son de todo el estudio, con todas las verduras:

Tipo de nombreEjemploEl nombre apetecible la hizo elegir a…
Apetecible«Judías verdes dulces y chisporroteantes con chalotas crujientes»Es el que ganó
Sencillo«Judías verdes»un 25 % más de gente que este
Sano, por lo que aporta«Judías verdes y chalotas saludables que dan energía»un 35 % más que este
Sano, por lo que no lleva«Judías verdes y chalotas light, bajas en hidratos»un 41 % más que este

Con el nombre apetecible, además, se comió un 23 % más de verdura que con el sencillo. Uno de los autores lo resumía así: destacar lo sano puede quitarle a la gente las ganas de elegirlo.

Para tu carta:

  • Cuenta a qué sabe. Cómo está hecho y qué textura tiene: «a la brasa», «crujiente», «con alioli de la casa».
  • Corto y concreto. Una línea basta: los ingredientes principales, no la receta.
  • Que sea verdad. Si pones «casero» o «de temporada», que lo sea. El cliente lo comprueba al primer bocado.
  • Lo sano, como un dato más. Si un plato es ligero, dilo, pero que el nombre hable del sabor.

¿Cómo pongo los precios?

Un estudio del centro de investigación en hostelería de la Universidad de Cornell (EE. UU.) probó tres formas de escribir los precios. Lo hizo en el restaurante de una escuela de cocina del estado de Nueva York, a mediodía. Las cartas llevaban el precio con el símbolo del dólar, solo con el número o escrito en letras: por ejemplo, «$14.00», «14» o «catorce dólares».

Los clientes que tenían la carta con el precio solo en números gastaron más que los de los otros dos grupos. Es un solo restaurante y solo a mediodía, así que tómalo como una pista, no como una regla.

  • Precio final, con el IVA incluido. Lo pide la ley, como verás abajo. Nada de «IVA no incluido».
  • Si quitas el «€», que quede claro. Pon una línea arriba o abajo de la carta: «Precios en euros, IVA incluido».
  • Lo que cobres aparte, a la vista. El pan, el cubierto o la terraza: si los cobras, tienen que estar en la carta o en un sitio visible. Y no en todas las comunidades se puede cobrar el cubierto aparte.

¿Qué tiene que llevar la carta por ley?

La ley general de consumidores (Real Decreto Legislativo 1/2007) lo dice en su artículo 20. Cuando ofreces algo con su precio, tienes que dar «el precio final completo, incluidos los impuestos». Si hay suplementos, descuentos o gastos que se añaden, hay que desglosarlos. Y todo, «en términos claros, comprensibles, veraces y en un formato que garantice su accesibilidad».

Además, cada comunidad autónoma tiene sus criterios de consumo, y no siempre coinciden. Dos ejemplos:

Comunidad de MadridJunta de Andalucía
Carta solo con QRNo como única forma: también en otro formato, como una carta de precios o un cartelIlegal: el QR solo puede complementar la carta
CubiertoSe puede cobrar como suplemento si se informa de forma clara y visibleCobrarlo aparte es ilegal, igual que el servicio

En Madrid, el pan, el aperitivo y el suplemento de terraza solo se pueden cobrar si el cliente lo sabe antes. Tiene que verlo en la carta o en un aviso visible. En Andalucía, los precios tienen que estar en cartas de comidas y bebidas o en listas de precios. Mira los criterios de tu comunidad antes de imprimir.

Y los alérgenos: tienes que poder decir cuáles de los 14 lleva cada plato. Cómo informar, también en la carta QR, te lo contamos en la guía de alérgenos en la carta.

¿Y en el QR y en tu web?

La carta del QR y la de tu web son tu misma carta en una pantalla pequeña. La diferencia es que ahí caben fotos y puedes cambiarla cuando quieras.

  • Los mismos precios en todas partes. Que el cliente no vea un precio en papel y otro en el móvil.
  • Fotos de tus platos. Uber Eats compara comercios de EE. UU. y Canadá. Los que en su primera semana pusieron foto y descripción al menos al 70 % de sus platos vendieron más que los demás. De media, 330 dólares más a la semana. Es una comparación, no un experimento: puede que esos comercios cuiden también otras cosas. Usa fotos reales de tus platos, con buena luz.
  • Letra que se lea en el móvil. El W3C es el organismo que marca los estándares de la web. Sus pautas de accesibilidad piden un contraste de al menos 4,5 a 1 entre el texto y el fondo. Y que el texto se pueda ampliar al 200 % sin que se pierda nada. Letra oscura sobre fondo claro, y nada de texto encima de las fotos.
  • Las secciones, a mano. Arriba, un índice con las secciones, para saltar a los postres sin recorrer toda la carta.

Y el QR, como complemento: ten también la carta en papel o en un cartel.

¿Cómo destaco un plato y sé si mi carta funciona?

Para destacar un plato tienes su sitio en la sección, una foto, un recuadro o una etiqueta como «Recomendado por el chef». Cuáles usar y cómo hacerlo sin engañar lo contamos en la guía de validación social. Destaca pocos: si destacas media carta, no destacas nada.

¿Cuáles? Los que más te dejan. La ingeniería de menús cruza lo que vendes de cada plato con lo que te deja. Así sabes cuáles merecen el mejor sitio y cuáles sobran.

Para saber si un cambio funciona, cambia una sola cosa cada vez. Compara qué parte de su sección vendía el plato en las cuatro semanas de antes y en las cuatro de después. Y repite la ingeniería de menús cada temporada.

Con Isbite, tu carta digital lleva fotos, descripciones y los 14 alérgenos. También extras con precio, etiquetas en los platos y precios tachados de oferta. Cambias un precio y cambia a la vez en tu web, en tu app y en el QR de la mesa. Todo por 50 € al mes + IVA.

Carta QR para restaurantes →

Preguntas frecuentes

¿Cuántos platos debe tener la carta de un restaurante?

No hay una cifra oficial. En un estudio con investigadores de la Universidad de Bournemouth (Reino Unido), la gente prefería unos 6 platos por sección en comida rápida. En alta cocina, entre 7 y 10. Si una sección tiene muchos más, mira cuáles ni se venden ni te dejan dinero.

¿Dónde mira primero el cliente en una carta?

En un estudio de EE. UU. que siguió la mirada de los participantes, la gente leyó la carta en orden, como un libro, y no apareció ningún «punto dulce». Por eso ayuda ordenarla como se come y poner primero, en cada sección, lo que más te interesa vender.

¿Los precios de la carta tienen que llevar el IVA incluido?

Sí. El artículo 20 de la ley general de consumidores pide dar «el precio final completo, incluidos los impuestos». Si cobras algo aparte, como el pan o la terraza, también tiene que estar a la vista.

¿Puedo tener la carta solo con un código QR?

Lo prudente es que no. La Comunidad de Madrid dice que el QR vale, pero no como única forma. Y la Junta de Andalucía considera ilegal dar la carta de precios solo con QR. Ten también una carta en papel o un cartel con los precios.

¿Se puede cobrar el pan o el cubierto?

Depende de tu comunidad. En Madrid se puede cobrar el pan, el aperitivo o el cubierto si el precio está en la carta o en un sitio visible. En Andalucía, la Junta considera ilegal cobrar aparte el cubierto o el servicio.

Estudios y normas consultados el 29 de septiembre de 2026. Los estudios son de EE. UU. y del Reino Unido: en tu restaurante, mide el efecto con tus ventas. Los criterios de consumo cambian de una comunidad a otra.

Fuentes

  1. Sybil S. Yang: seguimiento de la mirada en cartas de restaurante (International Journal of Hospitality Management, 2012)
  2. Universidad Estatal de San Francisco (EE. UU.): nota sobre el estudio de Sybil Yang y los «puntos dulces» de la carta (2012)
  3. Nation's Restaurant News: el estudio de Sybil Yang frente a las teorías de diseño de cartas (2012)
  4. Johns, Edwards y Hartwell: número de platos por sección y satisfacción del cliente (Journal of Culinary Science & Technology, 2013)
  5. Turnwald, Boles y Crum: descripciones apetecibles y consumo de verdura (JAMA Internal Medicine, 2017)
  6. Universidad de Stanford (EE. UU.): resumen del estudio de las verduras con nombres apetecibles (2017)
  7. ScienceDaily: el mismo estudio, con el número de comensales y el periodo (2017)
  8. Yang, Kimes y Sessarego, Universidad de Cornell (EE. UU.): cómo cambia la cuenta según el formato del precio en la carta (2009)
  9. BOE: Real Decreto Legislativo 1/2007, ley general para la defensa de los consumidores, texto consolidado (artículo 20)
  10. Comunidad de Madrid: preguntas frecuentes de consumo en restaurantes
  11. Junta de Andalucía: es ilegal ofrecer la carta de platos y bebidas solo con un código QR (11/04/2025)
  12. Uber Eats para comercios (España): fotos y descripciones en la carta
  13. W3C: pautas de accesibilidad WCAG 2.1, contraste mínimo y tamaño del texto
V
Escrito por Vicent, fundador de Isbite. Isbite nació dentro de Ribapizza, un restaurante de Riba-roja de Túria, con pedidos, cocina y clientes reales. Esta guía es informativa: para tu caso concreto, consulta con tu gestoría.

¿Lo probamos en tu restaurante?

Web y app con tu marca, caja, cocina, reparto, fidelización, VeriFactu y fichaje. 50 € al mes + IVA, todo incluido. 30 días gratis, sin tarjeta.