Necesitas un dominio con el nombre de tu restaurante, una carta online con fotos, precios y alérgenos, una forma de cobrar (tarjeta, Apple Pay, Google Pay), una forma de preparar y repartir los pedidos y, lo más importante, que tus clientes la conozcan. Lo que marca la diferencia no es la web, sino cómo llevas a tus clientes a ella.
Por qué tener una web propia
- Sin comisión por pedido. En una plataforma puedes pagar hasta un 30 % de cada pedido (lo explicamos en esta guía de comisiones). En tu web, el pedido es entero para ti, menos lo que cobre el banco por el pago con tarjeta.
- El cliente es tuyo. Tienes su contacto, sabes qué pide y puedes invitarle a volver.
- Tu marca, tus precios. No compites al lado de otros veinte restaurantes en la misma pantalla.
Y hay demanda: en una encuesta de Deloitte de 2023, el 40 % de los consumidores prefería pedir directamente en la web del restaurante, frente al 13 % que prefería apps de terceros.
Paso 1: un dominio con tu nombre
Algo como tupizzeria.es o tupizzeria.com. Cuesta poco al año y es lo que pondrás en la carta, en las bolsas, en Google y en Instagram. Mejor corto, fácil de decir y sin guiones.
Paso 2: la carta online
- Fotos de verdad de tus platos. Un móvil y luz natural bastan.
- Precios y alérgenos de cada plato (son obligatorios: lo contamos en la guía de alérgenos).
- Extras y opciones: tamaños, ingredientes, salsas.
- Que se pueda marcar «agotado» en un segundo, para no vender lo que no tienes.
Paso 3: cobrar online
Lo que más importa es que pagar sea rápido: Apple Pay y Google Pay permiten pagar en un toque. Y que se pueda pedir sin crear una cuenta: según el Baymard Institute, el 18 % de los compradores que abandonan una compra online lo hacen porque la web les obliga a crear una cuenta (comercio online en general, en EE. UU.).
Paso 4: preparar y repartir
- Recogida en el local: es la opción más sencilla y la que más margen te deja. Empieza por aquí.
- Reparto propio: define tus zonas, el gasto de envío y el pedido mínimo, y cuántos pedidos puedes aceptar por franja para que la cocina no se colapse.
- Flotas externas: si no tienes repartidores, puedes pagar solo el envío a una flota, sin comisión sobre el pedido.
- Una sola pantalla de cocina: que los pedidos de tu web entren junto con los de la sala y las plataformas, por orden.
Paso 5: que Google te encuentre
- En tu Perfil de Empresa de Google, pon el enlace de tu web en «Sitio web» y en «Pedir».
- Que la carta sea texto que Google pueda leer, no una foto ni un PDF.
- Da de alta la web en Google Search Console para que Google la conozca.
Paso 6: llevar a tus clientes a tu web
Es el paso decisivo. Tus clientes ya tienen la costumbre de pedir por las apps; hay que darles un motivo para cambiar:
- Un QR en cada pedido que sale por plataforma: «La próxima vez pide en nuestra web y gana puntos». Antes, revisa las condiciones de tu contrato con la plataforma.
- Una ventaja solo en tu canal: puntos, un cupón de bienvenida o un plato de regalo en el tercer pedido.
- Tu web en todas partes: Instagram, WhatsApp, la carta de sala, la puerta.
No hace falta dejar las plataformas: úsalas para que te descubran, y tu web para que te repitan.
Isbite te lo deja montado. Web de pedidos con tu dominio, app con tu marca, pago con Apple Pay y Google Pay, pedido sin cuenta, reparto propio o con flotas, puntos y cupones, y Google preparado. 50 € al mes, sin comisión por pedido.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta tener una web de pedidos propia?
Depende de la solución: desde una cuota fija mensual hasta modelos con comisión por pedido. Lo importante es comparar el coste total al año con lo que pagas hoy en comisiones a las plataformas.
¿Tengo que dejar Glovo y Uber Eats?
No. Muchas veces lo mejor es combinar: las plataformas para que te descubran clientes nuevos y tu web para que los habituales pidan sin comisión.
¿Necesito repartidores propios?
No. Puedes empezar solo con recogida en el local o usar flotas externas pagando solo el envío.